¿Cómo es que nuestros hijos eligen en determinados momentos tan bien sus acciones y en otros momentos tan mal?
Existen razones que tienen que ver con
lo que ocurre en la parte superior e inferior de sus cerebros. La parte
inferior del cerebro incluye el tronco cerebral y el sistema límbico,
según los científicos, estas zonas son más primitivas y se ocupan de
funciones básicas como parpadear, respirar, de reacciones e impulsos
como huir o luchar, o de emociones como el miedo y la ira.
El cerebro superior se compone de la
corteza cerebral y sus distintas partes incluyendo la llamada corteza
prefrontal media. El cerebro superior es más evolucionado y en él tienen
lugar procesos mentales más complejos como el pensamiento, la
imaginación, planificar, toma de decisiones, entenderse a sí mismo,
sentir empatía, etc.
Si el cerebro superior de un niño
funciona como es debido presentará aptitudes parecidas a los adultos
sanos, que pueden regular sus emociones, plantearse las consecuencias,
pensar antes de actuar.
Se sabe que el cerebro alcanza su madurez cuando la persona sobrepasa los 24 años de edad.
El objetivo de los padres debería ser
ayudar a que el niño conecte mejor su cerebro superior con el cerebro
inferior, para que trabajen en equipo.
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